jueves, 31 de enero de 2013

Estoy de Vuelta 67


Una vez dentro de la furgoneta, mientras Manolo arrancaba con el Pater de copiloto, Jingjing se dirigió a Sebas en la parte trasera del vehículo.

-En otras circunstancias, te rajaría ahora mismo de arriba abajo –dijo la joven al tiempo que desenvainaba su katana; Sebas palideció-. Pero nosotros mismos hemos tenido un encuentro esta noche que me hace sospechar que pudieras decir una mínima parte de verdad.
-Bien hecho, jefa –murmuró Harry-. Has amilanado a este imbécil.
-¡Qué pedazo espada! –chilló Sebas-. ¿Es de verdad? ¿Puedo cogerla? ¿Puedo tocarla? ¿Es de un antiguo samurai? ¿Es de un ninja? ¿Es de acero? ¿De hierro? ¿De adamantita? ¿Me la dejas un rato? ¿Me cortas con ella? ¿Me…?
-¡Basta! –gritó Jingjing fuera de sí, mientras Harry miraba boquiabierto a Sebas-. Escúchame bien, niño. Vas a decirme ahora mismo dónde están tus “amigos”. ¡Ya!
-Eh… la verdad es que yo no sé donde pueden estar. Pero si yo fuera un muerto viviente, ¿dónde iría? Imagino que a ver a mi novia para asustarla un rato por no haberme dejado salir con ella…
-¿Por no haberme dejado salir con ella? –repitió Harry completamente perplejo.
-¿Os enseño una foto de mi novia? –Sebas sacó su cartera y rebuscó entre multitud de papeles hasta que encontró una foto, la cual fue enseñando uno por uno a los miembros del C.I.P.O.T.E.
-¿Esa no es Amber Easton? –preguntó Manolo con los ojos como platos.
-¡No! –chilló Sebas-. Es… ¡es que se parece mucho! Pero… ¡eso es! ¡Isabel! ¡La novia de Rubén! ¡Seguro que va a visitarla! ¡Él no puede vivir sin ella! Y aunque esté muerto ahora, supongo que hay cosas que no cambian… ¡ahí estarán los muertos vivientes! ¡Con Isabel!
-Jefa, yo sólo te aviso que esto degenera –avisó Harry.
-Vamos a acabar con esto, Harry –suspiró Jingjing-. Sebas, ¿tienes el teléfono de esa chica? ¿Sabes dónde vive?
-No, pero sé sus apellidos y en información ya me conocen tras haber intentado contactar con vosotros toda la mañana…

Continuará...

lunes, 28 de enero de 2013

Estoy de Vuelta 66


-Tenías razón, Jingjing -murmuró Harry con sorna-. Es un auténtico caso paranormal. Un ectoplasma, como poco…
-Entonces, decidido -decía Sebas en ese momento-. Haced lo que querais con el resto, especialmente con el zombi flacucho y la calavera rodante, pero a mi colega Rubén ni tocarlo, y la piba es mía, ¿entendido?

Jingjing puso los ojos en blanco. Nada estaba saliendo como ella había esperado.

-Para el carro -pidió Manolo-. ¿Me estás diciendo que los zombis existen, que tu amigo de la infancia es uno de ellos y que el demonio camina entre nosotros? Ostias, que fuerte…
-¡No uses esa expresión así, inconsciente! -le recriminó el Pater a Manolo con una colleja.

-Y no sólo eso, tío -añadió Sebas-. Además, las fantasmas están de muerte…
-¡Ahí va!
-Por favor, dejad estar ahora la líbido y subid a la furgoneta -ordenó Jingjing-. Vamos a ver qué sacamos de esto…
-“Las fantasmas están de muerte”. Te lo digo en serio, Jingjing -susurró Harry-. Teníamos que habernos metido a trabajar como teleoperadores de una aseguradora y no en esta basura.

Jingjing no contestó.

Continuará

sábado, 26 de enero de 2013

Estoy de Vuelta 65


-¿I… Isabel? Ah… Sí, señora. Soy un amigo de su hija… disculpe que la llame tan temprano, pero necesitaba hablar con Isabel. ¿No? No está… Ya… ajá… de acuerdo, muchas gracias. Hasta luego…

Rubén dejó caer el teléfono móvil, abatido.

-Isabel aún no ha vuelto de casa de su tía, en la capital. Ha pasado allí la noche.
-Pues vamos a la capital -ordenó Canael-. Tenemos que interceptar al Espectro en su búsqueda.
-Tú mandas -dijo Fito mientras arrancaba el vehículo.
-Es irónico, ¿verdad? –preguntó Cosme.
-Sí, tengo hambre –refunfuñó Fito.
-Por favor, Fito… me refiero a que, hace unas horas, íbamos a ser libres. Echamos abajo las puertas del cementerio y por primera vez en nuestra “no vida”, respiramos. Y ahora, nuestras decisiones se resumen en una: seguir el camino que nos marca ese asesino.
-“Mi buen amigo calaveral…
Nosotros hemos liberado ese mal
y justo es que lo volvamos a encerrar.
Quiera o no, es nuestra responsabilidad
-Por una vez y sin que sirva de precedente, Poeta tiene razón –suspiró Fito-. Hay una especie de justicia poética en todo esto, ¿no os parece? Nosotros nos saltamos las reglas de los muertos, así que tenemos que detener a aquellos que también se las salten.
         -Oh, sí, qué ilusión –rezongó Cosme-. Sólo me faltaba eso, que me dijeras que esto se va a convertir en rutina…

Continuará

miércoles, 23 de enero de 2013

Estoy de Vuelta 64


-Tenemos problemas -dijo Canael.

Todos los ocupantes del vehículo dieron un respingo.

-¡Dios mío, Canael! -protestó Fito-. ¡Avisa antes de aparecer de repente! ¡Me has dado un susto de muerte!
-Y seguimos con las frases idiotas… -refunfuñó Cosme.
-El Espectro está buscando a Isabel -dijo en un susurro Sheila.

Rubén quedó paralizado.

-¿Qué?
-Tu novia tiene un alma muy pura -explicó el demonio-. Justo lo que el Espectro necesita para aumentar su fuerza.

El joven enterró su cabeza entre las manos.

-Pero cómo…
-¿Podemos localizar a Isabel? -preguntó Cosme.
-No lo sé aún -Canael negó con la cabeza-. Pero sé que podemos encontrar al Espectro. No sólo quiere a Isabel. También está buscándome a mí.
-¿A ti? -se alarmó Sheila- ¿Por qué?
-Porque alguien o algo le ha convencido de que matándome será recompensado. Unido a Richie, quien a su vez está unido al Espectro, puedo sentirlo más que saberlo. Creo que al Espectro le da igual a quién encuentre primero, si a mí o a Isabel… aunque si piensa de manera lógica, seguramente creerá que tu novia es una presa mucho más fácil. Rubén, quieras o no, tienes que avisarla. Toma.

Y el demonio le dio a Rubén un teléfono móvil.

-¿Y ésto? -se extrañó Rubén.
-Se lo quité a tu amigo Sebas. Creí que sería útil. Llama a tu novia y avísala.
-¿Desde cuándo eres cleptómano? -preguntó Fito.
-He ardido en el infierno por pecados mayores -la voz de Canael hizo que Fito ahogara la broma que tenía preparada como réplica. 
Pero Cosme no se calló:
-Y si vas desnudo, ¿dónde te lo has guardado?

En esta ocasión, fueron los ojos de Canael los que enmudecieron a la calavera.

-Pero Isabel no tiene móvil, su padre no le dejaba tenerlo… -suspiró Rubén.
-¿Y teléfono fijo en su casa? ¿Tampoco había? -preguntó el demonio.
-Sí, aunque ella no quería que yo la llamara…
-Hablamos de su alma, Rubén. Ahora eso no importa. ¿Recuerdas el número?
-Sí -respondió el joven.
-Pues llama ahora mismo… e intenta no asustarla mucho. Ella te cree muerto con razón.

Rubén obedeció con otro escalofrío y marcó el número.

Continuará

lunes, 21 de enero de 2013

Estoy de Vuelta 63

Invisibles, los dos amigos salieron del vehículo y entraron en el edifico sin que nadie se percartara de algo anómalo. Así, llegaron hasta la escena del crimen. Se habían llevado los cuerpos y no parecía que hubiera nada más extraño que una simple casa vacía.

-No me gusta esto –dijo Sheila.
-Aunque el Espectro se haya marchado, el helor de su aura permanece –explicó Canael-. No estamos solos.
-¿Qué no estamos…? –se alarmó Sheila.

Una voz detrás de ella contestó:
-No, no lo estais.

Demonio y fantasma dieron media vuelta para ver la cara triste de un adolescente.

-Me llamo Richie. Bienvenidos a mi casa.
-¿Tu casa? –preguntó Sheila-. ¿Quieres decir que…?
-Sí –asintió el joven-. Que Tomás, conocido por vosotros como el Espectro, me mató.
-Oh… lo siento tanto… -comenzó a decir Sheila-. Yo…
-No lo sientas, muchacha -dijo Richie-. La verdad, pensaba que me importaría más el que me mataran de esta forma, pero una vez muerto las cosas se ven de otra manera. Aún así, hay que detener a Tomás. No podré, por decirlo de alguna manera, descansar en paz hasta que él lo haga.
-La culpa es mía -Canael se derrumbó, cayendo de rodillas.
-No, amigo -sonrió Richie-. La culpa es del culpable. Nada más. Estoy aquí para ayudaros, no para recriminaros nada.
-¿Puedes ayudarnos? -preguntó Canael.
-Por supuesto. Tomás ha devorado mi ser. Ahora él y yo somos uno. Sé perfectamente lo que siente, sé perfectamente lo que busca… ahora está descansando, debilitado por la luz del día. Permanece oculto. Intrigando, recordando, cavilando... Quiere alcanzar un mayor poder, y sólo puede hacerlo devorando un alma especialmente pura. Sabe perfectamente qué tiene que hacer. Y en cuanto yo me una a vosotros, también vosotros lo sabreis.

Y sin decir más palabras, Richie se difuminó suavemente en un humo pálido que poco a poco rodeó a Canael hasta desaparecer. El demonio se tambaleó un momento, y luego se irguió con una expresión de furia.

-¿Canael? ¿Qué ocurre? ¿Si el Espectro está buscando un alma pura…? -preguntó Sheila.
-No sólo se trata de un alma pura -los ojos del demonio se entrecerraron-. Lo que está buscando el Espectro es a Isabel.

Continuará

domingo, 20 de enero de 2013

Estoy de Vuelta 62


Rubén sintió un escalofrío. Aunque no era la primera vez que lo sentía estando muerto se sorprendió, ya que en ese momento se le ocurrió que quizás los muertos no deberían tener escalofríos… y desechando una posible explicación científica, lo achacó a un mal presentimiento.

El trayecto en coche era silencioso y lúgubre, y los minutos se hicieron eternos. La carretera dio paso a las calles de la ciudad, y guiados por Rubén, llegaron hasta la calle Calahorra.

A pesar de lo temprano de la hora, había ya un grupo de unas diez personas comentando lo sucedido. Un coche policial estaba aparcado en la acera, y un agente estaba hablando con un vecino en el portal del edificio.

-¿Y ahora? -preguntó Fito-. ¿Qué hacemos?
-Supongo que recurrimos al truco de Sheila y Canael de volverse invisibles y el resto les esperamos aquí -contestó Cosme.
-Siempre hacemos lo mismo –suspiró Fito-. Qué mierda de historia. Si esto fuera un libro, qué mierda de imaginación del escritor. Es ridículo. Es...
-Es nuestra historia -terminó Cosme-. Canael, Sheila, os toca a vosotros. Si hay alguna pista...
-Estará en el piso -asintió Sheila.

Y demonio y fantasma se desvanecieron.

Continuará

jueves, 17 de enero de 2013

Estoy de Vuelta 61


Metros por debajo de la superficie, en el alcantarillado de la ciudad, el Espectro descansaba recostado en una sucia pared. En este mundo oscuro y húmedo se sentía a salvo de los lacerantes rayos del sol. Sólo ver la claridad a través de las bocacalles ya hacía que le doliera todo su oscuro cuerpo.

Por instinto, sabía que si lograba absorber un alma realmente pura, podría liberarse de las debilidades que le acosaban y de tener que obedecer los caprichos de su auténtico “amo”.

Pero, ¿quién en este mundo podría tener un alma de tales características?

En ese momento, recordó. Recordó hacía tan sólo unos días… cuando él estaba enterrado, descomponiéndose… era difícil sentir, pero aún así él lo notó… una presencia que transmitía tanta pureza que atravesaba la losa de su tumba y llegaba hasta su pecho. El Espectro se internó lo más que pudo en sí mismo, intentando volver hacia atrás. Al cabo de unos minutos, sonrió.

-Isabel -fue lo único que dijo.

Continuará