Novelas por entregas. Una entrega al día... ¡o eso intentaré!

miércoles, 28 de diciembre de 2016

GdP2: VII


Nos alejamos del campo de batalla. El gran exoesqueleto de Celia hizo un ruido similar a un silbido y soltó chorros de vapor por sus articulaciones. El torso se abrió y la que había sido la jefa del Comando Caprino descendió de la máquina. Vestía un mono de trabajo azul, de cuyos bolsillos asomaban llaves inglesas y destornilladores. Celia me miró, suspiró y pronunció solemnemente:

-El Comando Caprino estuvo a punto de expulsar a las fuerzas del Caos en siete ocasiones.

Casi caigo de espaldas. Las fuerzas del Caos son omnipotentes. Para saber el potencial de los mejores grupos rebeldes que guerrean contra ellas, basta saber cuántos meses han podido sobrevivir. Nadie en su sano juicio podría pensar en expulsarlas o derrotarlas definitivamente. ¿Cómo era posible?

-Si te preguntas cómo es posible -continuó hablando Celia-, es porque descubrimos que el Caos introdujo en este mundo dispositivos que, una vez activados, devolverían este universo a como era antes de la entrada de las Fuerzas del Caos. Nadie lo recordaría. Bueno, quizás quedaran recuerdos residuales en la cabeza de algún gilipollas y quizás hasta podría escribir un libro que serviría para que muriese de hambre si pensara vivir de él, pero poco más. El mundo volvería a ser tal y como era antes de las fuerzas del Caos.
-¿Por qué harían eso las fuerzas del Caos? -pregunté-. ¿Por qué plantar las semillas de su propia destrucción?
-Porque esa es su naturaleza -respondió Celia-. Son caóticas. Impredecibles. Irracionales. Y siete veces logramos encontrar uno de esos dispositivos.
-Y... ¿qué pasó? -intervino Chess- ¿Por qué no los activasteis?
-¡Pregúntale a Cafre! -gritó Celia-. Las seis primeras veces fue él quien marchó a activar el dispositivo, y en las seis ocurrieron cosas raras... "el dispositivo no funciona", "el dispositivo fue robado antes de que llegáramos", "apareció un monstruo caótico y lo destruyó antes de que yo pudiera actuar", "el dispositivo se mojó y se cortocircuitó", "pisé el dispositivo sin querer", "el dispositivo se lo comió mi pavo por accidente"... en la séptima, él se ofreció a activarlo nuevamente, pero nosotros ya sospechábamos y le seguimos... ¡sólo para descubrir que era él quien saboteaba los dispositivos! ¡Cafre no es más que un agente pagado por el Caos!

Miré a Cafre sin salir de mi asombro. Tal blasfemia le convertía posiblemente en el mayor traidor de la historia hacia la raza humana.

-A mí jamás me pagó el Caos -repuso Cafre sin inmutarse-. Bueno, al menos no por sabotear los dispositivos.
-¿Por qué? -pregunté atónito.
-¡Eso mismo pregunté yo! -gritó Celia-. Cuando descubrimos su sabotaje, comenzó una gran discusión entre los miembros del Comando Caprino. Varios decidieron abandonar y seguir por su lado, otros le juraron odio eterno a Cafre... fue el fin del Comando Caprino. Eso fue lo que pasó.

Sentí la rabia ardiendo en mi interior. Me giré hacia Cafre y le encaré.

-¿Cómo pudiste hacer algo así? ¿Cómo pudiste tomar tú una decisión de la que dependían la vida y la muerte de tantas personas? ¿Eres al menos consciente de tus hechos? ¡Jugaste con el destino de toda la humanidad!
-Oye, cachorrito, baja los humos -repuso Cafre con desdén-. Hay algo que Celia no sabe, y es que la propia humanidad fue quien decidió la entrada del Caos en este mundo. La primera vez que boicoteé uno de esos dispositivos no lo sabía. Esa vez sí lo hice por la simple razón de que me gusta más este mundo que un mundo "normal". Así que sí, crucificadme si queréis. Pero poco después descubrí la horrible verdad. Fue la humanidad la que hizo posible que los poderes del Caos se manifestaran. Y fue un acto consciente.
-¿De qué estás hablando? -preguntó Celia.
-El día anterior a que se abriera el cielo y entraran las fuerzas del Caos a manadas, se hizo una votación democrática a nivel mundial. Una única pregunta que, a cada persona viva, le llegaba de manera distinta... a algunos les llegó como mensaje por las redes sociales, a otros los abordó "alguien" en la calle y les soltó la pregunta a bocajarro, unos pocos lo vieron publicado como un anuncio en un periódico, e incluso a los que estaban durmiendo se les apareció la pregunta en sueños. Sin duda, fue la votación más justa y democrática de toda la historia, pues todo el mundo pudo votar.

Empezaba a asustarme el cariz que estaba tomando la explicación, pero necesitaba saberlo.
-¿Cuál era esa pregunta?
-"¿Le gustaría vivir en un mundo donde todos sin distinción tuvieran exactamente las mismas posibilidades?"
-Es coña, ¿no?
-¡No! ¡No es coña! -Cafre alzó la voz en la discusión-. ¡Más de un noventa y siete por ciento de la población universal con mayoría de edad cumplida respondió "sí"! Obviamente, aquellos pisoteados por la sociedad respondieron que sí, pero muchos enchufados también lo hicieron porque era la respuesta políticamente correcta. Esa pregunta la habían lanzado los poderes del Caos antes de la invasión, con lo cual su irrupción en este plano de existencia estaba ya justificada. Y cumplieron con creces su promesa electoral, porque en este puto mundo todos tienen las mismas probabilidades de palmarla.

Sentí como todas mis creencias se derrumbaban. Por un momento, creí que yo mismo me caería al suelo. Chess, Rigoberta y Celia parecían estar tan afectadas como yo.
-No puede ser... nadie sería tan idiota como...
-Bueno, aquí el bueno de Chencho hizo varios viajes interdimensionales a una realidad paralela similar a la nuestra, donde los poderes del Caos no se manifestaron. Y, según sus estudios, lo de dar democracia a esa gente no es buena idea...
-Efectivamente -asintió Chencho-. En ese universo paralelo las votaciones causan grandes sorpresas. Hasta en los referéndum pueden salir ganadoras las opciones más locas. E incluso cuando se vota algo bueno, suele venir un golpe de estado después. Alemania, Italia, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, prácticamente todos los países de Sudamérica... sólo hay que echar un vistazo y ver que el sistema democrático, o sus opciones a elegir, o ambas cosas son una chapuza. De hecho, hay países como España que prácticamente nunca han votado algo coherente. Y bueno, hay años como el 2016 que los resultados de las votaciones son realmente divertidos.
-Es un mundo enfermo -añadió Cafre-, donde todos ansían que se opine libremente... pero si opinas algo que no es políticamente correcto, eres marginado. Así que sí, puedes verme como el "traidor" que ha evitado la derrota definitiva del Caos. O puedes considerarme aquel que resguarda la decisión democrática tomada por toda la humanidad (aunque muchos sean completos imbéciles). Yo, de hecho, soy un mártir. Fui de los pocos que respondió "no" a esa pregunta. Y por eso me uní a tu causa de erradicar a esos nostálgicos del antiguo régimen que han asaltado tu aldea. Va contra lo establecido por ellos mismos.

No sabía qué responder. Mi mente estaba a punto de explotar.
-Además, ¿por qué crees que Vicky respalda mis decisiones? -añadió Cafre-. Ella sabe que es lo moralmente aceptable, la responsabilidad democrática de...
-¡A mí eso me da igual! -le interrumpió Vicky-. ¡Lo que pasa es que en este mundo tengo gatitos! ¡Muchos gatitos! ¡Y tengo un novio que es un dragón!

Y Vicky se abalanzó feliz contra Fer, abrazándolo a la altura del cuello. La pobre criatura mitad hombre y mitad dragón, mientras notaba como su vida se escapaba debido al inconsciente estrangulamiento de su amada, nos miró fijamente y susurró casi al borde del ahogo:
-Matadme...


Próximo episodio: Ni puta idea...