Novelas por entregas. Una entrega al día... ¡o eso intentaré!

jueves, 13 de julio de 2017

GdP2: XI


El resto aún seguía debatiendo sobre la fallida teletransportación de Chencho y yo comenzaba a aburrirme.

Cafre se acercó con una jarra helada de cerveza rubia en la mano y me la tendió.
-Herji, ¿hace una birra?

Mis ojos se abrieron como platos, murmuré algo parecido a un "gracias" y agarré esa jarra fría, conteniendo el aliento mientras la llevaba a mis labios. Exquisita.

-Hacía años que no probaba una cerveza tan rica. En Nueva Ávila, hay un par de tabernas que hacen cervezas artesanales, pero de pésima calidad. ¿De dónde la has sacado?
-Ah, la meó Fer. Cuando se transformó en hombre-dragón, además de lanzar fuego por la boca, consiguió también la habilidad de mear cerveza. Es su súperpoder más preciado.

Se me cayó la jarra de cerveza al suelo. No sabía si sentir pena por el dorado líquido derramado o si vomitar del asco.

-Vamos a ver, Chencho... ¡piensa! -decía Celia-. Hasta el momento, ¿qué cosas sabes que pueden inteferir con tus poderes?
-Sólo hay dos cosas que yo sepa. En una ocasión, el Señor del Castillo de la Rosa (un viejo enemigo mío) consiguió con uno de sus maléficos planes interrumpir una de mis interdimensionalidades. Pero no creo que él sea el culpable esta vez.
-¿Y la otra?
-Una criatura llamada "gólem del caos". Pero no hemos escuchado su estremecedor chillido, así que no creo que haya alguna cerca...

En ese momento, se escuchó un estremecedor chillido. Un chillido tan extraño, que sonaba a una mezcla entre un grito humano, un aullido de hiena, una nota musical ralentizada cantada por una soprano y el raspado de una nota en un violín.

-Sí, exacto -dijo Chencho mientras fruncía el ceño-. Eso suena como el chillido exacto de un gólem del caos...

No había terminado de hablar Míster Transsssporterr cuando apareció frente a nosotros una "criatura" por llamarla de algún modo. Se componía de una nube de espesa niebla multicolor, vagamente humanoide. Cada pocos segundos, "algo" asomaba de la niebla. "Algo" que podía tomar cualquier forma. A veces era una garra, otras un tentáculo, un somier, la cabeza de un perro dogo verde, un diábolo, un cable, un fusil de asalto, una manguera...

-Los gólems del caos son criaturas artificiales compuestas de energías caóticas puras -comenzó a explicarnos Chencho-. La única manera de vencerlas es como diçe el proverbio, palabra es bien çierta, que no hay encobierta que a mal non rebierta, fue la su mala obra en punto descobierta, esa hora fue el monge preso et en refierta...
-¡Joder! -protestó Cafre- ¡Buen momento para que le dé uno de sus cortocircuitos!
-¿Y de quién es la culpa? -le recriminó Vicky mientras se adelantaba y sacaba de su cinturón un par de nunchakus.

Admiré la valentía de la pequeña ninja actuaria, pero no estaba dispuesto a que luchara sola contra ese monstruo. Me coloqué a su lado, me puse mi yelmo tallado y desenvainé mi espada. El Comando Caprino aún no había visto lo que yo, Herji, campeón de la tribu de Nueva Ávila, soy capaz de hacer. Cerré un segundo los ojos e invoqué a mi tótem, el lobo. Y los abrí. Frente a mí había ahora dos gigantescos lobos, uno de color negro con los ojos rojos y otro de color plata con los ojos azules. Sonreí. Uno de mis poderes es invocar a esta poderosa pareja de animales espirituales. Y entre otras técnicas, los tres somos capaces de sacrificar nuestra movilidad a cambio de adoptar una posición defensiva que es tan firme como una montaña y tan dura como el diamante. El lobo negro y el lobo blanco se colocaron mostrando sus dientes, dejándome a mí en el centro. Ni siquiera una bestia como el gólem del caos será capaz de flanquearnos y poner en peligro a mis compañeros.

-¡Gatitos! -gritó Vicky, olvidándose del gólem del caos-. ¡Gatitos caninos! ¡Gatitos peluditos! ¡Gatitos bonitos! ¡Gatitos se vienen con la mami!

Y diciendo esto, la ninja actuaria abrazó con cada uno de sus brazos las cabezas de mis atónitos lobos espirituales y se los llevó tarareando una cancioncilla, dejándome solo frente al gólem del caos.
-Pero... pero... ¡has jodido mi posición defensiva!

No pude añadir más. De la nube de niebla surgió un enorme puño de metal que hizo pleno impacto en todo mi cuerpo y me lanzó por los aires. Aterricé varios metros atrás. Podía sentir mi columna vertebral seccionada, un grave traumatismo craneoencefálico, todas mis costillas rotas, fracturas múltiples diversas y un leve sangrado de nariz. Rápidamente Rigoberta se puso a mi lado y comenzó a volcar en mí toda la energía curativa que era capaz.
-¡No te mueras, Herji! ¡No te mueras!
-¿Lo ves? -escuché la voz de Cafre- ¡Ya te lo dije cuando nos conocimos! Teniendo una sanadora en el grupo, al guionista le va a dar igual meter escenas gore porque sabe que no es tan fácil palmarla...
-Vete... a... tomar... por... culo... -logré mascullar escupiendo un par de dientes.

El gólem del caos era un enemigo impresionante. Celia disparaba sobre él sus cañones proyectores de partículas al tiempo que Fer exhalaba su flamígero aliento, Cafre disparaba sus escopetas montado en su pavo y Vicky lanzaba shurikens, pero todos sus ataques no parecían tener efecto; eran absorbidos simplemente por la niebla. Si no mantenían las distancias, se arriesgaban a que "algo" surgiera de la nube y les golpeara.

-¡Mis poderes no sirven de nada con esa criatura! -se quejó Chess-. ¡Me siento completamente impotente!
-A nosotros no nos va mejor -gruñó Celia-. ¡Los ataques directos no funcionan! Usemos algo distinto... ¡escuchadme todos! ¡Vamos a realizar la maniobra evasiva número 433 código A!

Se hizo una extraña pausa en el combate. Vicky, Cafre y Fer miraron interrogantes a Celia. Ésta se puso roja.

-¡Lo que hacemos cuando nos queremos ir de un restaurante sin pagar! -gritó la jefa.
-¡Ah! -exclamaron todos.

Cafre se retiró de la primera línea, bajó de su pavo gigante y vino donde Rigoberta estaba terminando de curarme. Afortunadamente mis huesos estaban casi regenerados del todo y yo ya me sentía mejor.

-Sólo podemos hacer una cosa -gruñó Cafre.
Y rápidamente se quitó la ropa, quedando desnudo frente a nosotros.

-¡Espera un maldito momento! -le gritó furiosa Rigoberta-. ¡Sé lo que estás pensando! Piensas que como éste parece nuestro final, vamos a aprovecharlo teniendo sexo. Y como yo soy bisexual, te crees que soy la elección ideal. ¡Pues te equivocas! ¡Estoy harta de que la gente se piense que los bisexuales tenemos sexo con todo lo que se mueva! ¡No es así! ¡Tenemos sentimientos! ¡Y nunca tendría sexo contigo! ¡A mí me gusta Chencho!

Cafre la miró como si estuviera loca.
-Sólo me desnudo porque la transformación me revienta la ropa, y es una jodienda que eso pase.
-¿Cómo?
-No sois los únicos que tenéis poderes.

Y diciendo esto, el cuerpo de Cafre comenzó a cambiar, a crecer, a hincharse... toda su piel se cubrió de un espeso vello rojizo, su boca y nariz se alargaron formando una especie de hocico, dos curvados cuernos crecieron en su cabeza, sus pies de transformaron en pezuñas y una larga perilla hizo su aparición. Cafre ya no era humano, ahora era una criatura mitad hombre y mitad chivo de rojizo pelaje.

-¡Beeeeee! -gritó mientras de nuevo se lanzaba a la batalla.

-¡Ahora! -gritó Celia.

Celia y Fer volvieron a disparar y a exhalar fuego, respectivamente. Pero esta vez, no apuntaban al gólem del caos. Disparaban al suelo, dibujando una circunferencia de varios metros de radio alrededor de la nebulosa criatura. Y seguían disparando al suelo, sus rayos se internaban más y más profundo en el terreno. Mientras Celia y Fer trabajaban, el gólem del Caos estaba distraido gracias a los shurikens, dagas y kunais que le lanzaba Vicky.

-¡Cafre! ¡Haz lo tuyo! -ordenó Celia.

En ese momento, el hombre chivo avanzó hasta la circunferencia grabada por sus dos amigos, alzó sus puños por encima de su cabeza y golpeó con fuerza el suelo, enterrando sus brazos en el terreno. Después bramó un balido ensordecedor y levantó sobre sus brazos un inmenso trozo de suelo... un círculo de tierra con el gólem del caos encima. Y al momento siguiente, el hombre chivo había lanzado por los aires el trozo de suelo (gólem incluido), no dejando nada más que un gran agujero en el suelo como recuerdo de la batalla.

Todos se derrumbaron agotados en el suelo.

-...cerveza -se escuchó la voz de Chencho, que parecía que por fin había superado su cortocircuito y no se había enterado de lo más mínimo-. La única manera de vencer a los gólems del caos es con cerveza. Extrañamente tienen una alergia pavorosa a esta bebida, así que sólo necesitamos que Fer mee un poco y... ¿eh? ¿qué ha pasado aquí?
-¡Chencho! -gritó Rigoberta mientras le abrazaba- ¡Estás bien!

Muy a mi pesar, empiezo a considerar muy seriamente la idea de matarlos a todos.

Continuará

sábado, 8 de julio de 2017

GdP2: X


Posiblemente, el Gran Simposio del Caos es el único evento en todo el espacio-tiempo en el que los seres caóticos mantienen algún tipo de orden. Por lo general, todos respetan y mantienen el silencio cuando alguien está hablando, se agrupan según sus escasas coincidencias y comparten educadamente información unos con otros.

Eso no quita que se produzcan millones de muertes (es difícil que no las haya cuando se encuentran seres explosivos, corrosivos, electrificadores, pandémicos, congeladores o, literalmente, mortalmente aburridos). Aunque también hay millones de generaciones expontáneas de nuevas criaturas (algunas de las cuales mueren pocos milisegundos después en apocalípticas circunstancias). Mas, teniendo todo en cuenta, el párrafo que antecede a éste puede considerarse cierto al cien por cien.

El Gran Simposio se produce en un momento y lugar aleatorios (no podía ser otra forma) del multiverso... y muchas veces ni siquiera se puede hablar de momento o lugar. En fin, lo importante es que existe. Para los seres caóticos, es algo realmente importante. Tan importante como para olvidar sus naturalezas caóticas. Más o menos. Aunque sea un poquito.

Los Grandes Poderes del Caos presiden estas inmensas asambleas. Al menos, un número indeterminado de ellos. Allí está el Gran Señor Caótico que rige sobre la vida, la muerte, la antimateria, la energía y los zombis. Allá, el Gran Señor Caótico que domina el tiempo, el espacio, el multiverso, el infinito y los trasteros. Acullá, el Gran Señor Caótico que controla el azar, la divergencia, la alteración de probabilidades y la raíz cuadrada de menos uno. Aquí, el Gran Señor Caótico que deforma la magia y la ciencia, creando auténticos engendros como los políticos que sufren de masturbación compulsiva. Acá, el Gran Señor Caótico que distorsiona la mente y los pensamientos, convirtiéndolos en pura entropía, procrastinación y dialecto flaite. Acucá, el Gran Señor Caótico que tiene como dominio los armadillos, el chocolate con picante, los fluxómetros y las tazas de porcelana (el resto de los Grandes Poderes dicen que es un poco excéntrico, pero su abuelita los regaña si lo dejan de lado).

Además, en base a su naturaleza caótica, los Grandes Poderes del Caos a veces se conglomeran en una sola criatura y, en otras ocasiones, se dividen en infinitos seres independientes... pero lo importante es que están y se les espera.

¿Yo? Yo sólo soy el escriba de una de estas reuniones. Mi nombre es Kayampa y se puede decir que no soy de los más caóticos de los presentes. Total, sólo soy un gibón asexual de pelaje plateado, con la cabeza decorada con dos cuernos tamaño Ankole-Watusi, con dos grandes alas en la espalda similares a las de un colibrí rutilante y con unos preciosos ojos de manul; y al que le gusta vestirse con tutú rosado. Tampoco sé porqué la obsesión de los Grandes Poderes Caóticos con el tema de que haya un escriba que recoja lo acontecido en estas reuniones, si ninguno de ellos sabe leer. Pero es lo que me han encomendado, y debo hacerlo.

En esta ocasión, en el Gran Simposio del Caos se trata un tema de especial relevancia: hay una nueva encarnación del Comando Caprino, el que fuera uno de los mejores grupos de rebeldes anti-caóticos. Bueno, es cierto que en ocasiones luchó junto y a favor de criaturas caóticas. Son un poco caóticos ellos también, en realidad. Pero son enemigos. De los mejores enemigos que jamás ha tenido el Caos. Y ayudan a evitar nuestro aburrimiento. Realmente les tenemos aprecio. Por ello, este Gran Simposio del Caos está dedicado al Comando Caprino y todos debatimos cómo destruirles.

Hasta el momento, la idea favorita tiene como fundamento la tercera ley de Newton. ¿Por qué coño se basan en leyes si somos caóticos? Yo siempre supuse que los Grandes Poderes Caóticos mezclaban la mescalina con la absenta, así que esa es una posible explicación. A lo que íbamos... en base a la tercera ley de Newton, hablan de crear un comando caótico capaz de enfrentarse en igualdad de condiciones al Comando Caprino.

Claro, el debate ahora es elegir quiénes compondrán dicho comando caótico.

Uno de los primeros nombres que sonó fue el de Némesis, habitual enemigo del original Comando Caprino y protagonista de algunas épicas victorias contra grupos rebeldes. Sin embargo, el fatídico duelo en la Fortaleza del Pequinés Sonriente contra Cafre del Comando Caprino (donde Némesis no sólo sufrió una humillante derrota, también debió afrontar la muerte de su legendaria montura Chupacabras) le han convertido en una sombra de lo que era. Su confianza, su fuerza de voluntad y su liderazgo se diluyeron desde ese momento, siendo responsable de numerosas derrotas de las fuerzas caóticas. Nunca ha podido volver a equipararse a su archienemigo Cafre. Si antes era motivo de orgullo y maravilla entre las hordas del Caos, ahora se ha transformado en un elemento desmoralizador (gafe incluso). Por lo cual, quedó descartado.

El Sargento Capullo fue otro de los candidatos. Un ser reptante amorfo, viscoso y bulboso, enemigo personal de Vicky y Celia. Sin embargo, dos cosas jugaron en contra de su elección. La primera, que lo único destacable en su historial de enfrentamiento con los rebeldes era su pesadez. No contaba prácticamente con una victoria, mientras que su listado de derrotas (algunas realmente humillantes) era extenso. ¿El segundo punto en contra? Estaba muerto. Tras tantos sinsabores, tramó durante meses el que iba a ser el plan perfecto para vengarse de Vicky y Celia. Y de veras era el plan perfecto. O lo hubiera sido, de no ser porque no tuvo en cuenta una variable... Vicky había comenzado a salir con un tal Fer. Antes de poner siquiera en marcha la primera fase de su infalible plan, el Sargento Capullo había muerto abrasado por el incandescente aliento del poco hospitalario hombre-dragón. Nunca supimos en qué consistía exactamente ese plan infalible que, a pesar de todo, falló.

Tras descartar a los primeros candidatos, se decidió que el Mariscal de Campo sería uno de los integrantes del comando caótico. El Mariscal de Campo es otro viejo enemigo del Comando Caprino. Un muerto viviente prácticamente inmortal, capaz de regenerar casi cualquier daño. Su aspecto es el de un andante y atemorizador esqueleto ataviado con un viejo uniforme nazi, con unas demoníacas ascuas rojizas brillando permanentemente en sus cuencas vacías. Aún así, también se produjo un desagradable debate acerca de si el Mariscal de Campo debía ser seleccionado. Muchos guerreros caóticos afirmaban que el Mariscal de Campo era un ser indigno de confianza. Debo reconocer que yo también mantengo dudas acerca de la ideoneidad de esta elección. Hace poco descubrimos que el Mariscal de Campo y el rebelde Cafre pactaban periódicamente treguas para irse juntos de vacaciones, lo cual fue toda una conmoción. Aunque también es cierto que salvo en esos períodos de asueto, ambos hacían todo lo posible para destruir al otro de la manera más imaginativa posible. Y pocos se han enfrentado tantas veces al Comando Caprino... la experiencia del Mariscal de Campo nadie la cuestiona.

Con el segundo miembro no hubo debate. Xhugra se adelantó y proclamó que ella estaría dentro del grupo. Nadie quiso contradecirla.

Xhugra es uno de los seres más atemorizantes del ejército caótico... y eso es decir mucho. Su aspecto es el de una decrépita mujer, con el famélico cuerpo envuelto parcialmente en podridos vendajes; es tan delgada que tanto sus huesos como sus oscuras venas se marcan desagradablemente en la seca y amarillenta piel que queda a la vista. Su negro cabello parece estar compuesto de largas espinas de pescado, su único ojo anaranjado destila odio y maldad. Cuando habla, asoman unos bestiales colmillos cariados y una pestilente lengua viperina. Pero lo más temible de ella son sus manos... sus dedos terminan en unas curvadas garras de las que permanentemente gotea un veneno extremadamente tóxico, capaz de corroer el metal. De hecho, se rumorea que ese es el motivo por el que perdió el ojo derecho. Un día le picaba y se rascó sin acordarse de sus terribles poderes. Por ahí corre otro rumor acerca de que es estéril, que en cierta ocasión fue otra cosa lo que le picaba...
Pero me voy por las ramas. Xhugra es una adición extraordinaria y terrible al nuevo grupo. Todos en el ejército caótico saben que hay una fortísima enemistad personal entre Xhugra y Celia, aunque sólo ellas conocen los motivos.

El Mariscal de Campo es resistente y Xhugra poderosa, pero siempre hace falta algo de músculo. El joven Cuchuflí Montoya fue el elegido para aportarlo. Méritos no le faltan, pues fue reciente medalla de oro en halterofilia, levantando quince toneladas y seiscientos gramos en la modalidad de arrancada. Es un gorila albino inteligente que alcanza casi los tres metros de altura (y eso, caminando encorvado), siempre vestido impecablemente con su chaqué, su sombrero de copa y su monóculo. Aunque puede resultar algo pedante en ocasiones, todos los que le conocen alaban su conversación, su saber estar y sus conocimientos de micología y primatología. Además, pertenece a una distinguida familia que ha aportado grandes luchadores a la causa caótica como Cochuzo Montoya o Chochenegue Montoya. Cuchuflí Montoya se siente agradecido por esta oportunidad de seguir aumentando la reputación de su clan.

La nueva adición al grupo fue Durk. Pocos saben sus orígenes y hay historias contradictorias acerca de él. La versión más extendida es que viene de un mundo similar a la antigua mitología nórdica, en el cual ya sentía una gran predisposición hacia el caos. Tras una experiencia demoníaca se volvió más loco de lo que estaba, convirtiéndose en el equivalente del "hombre del saco" para todo un imperio subterráneo. Ahora, este psicópata se encuentra en nuestro universo por motivos y medios desconocidos. Durk es un feo enano de metro y medio de altura, calvo, barbudo, cubierto de cicatrices y completamente desquiciado. Este plano de existencia es perfecto para él, y adora la cibertecnología caótica. De hecho, amputó su brazo izquierdo para instalar en su lugar una ametralladora gatling biónica. Con la mano diestra maneja una pesada hacha de batalla. En mi humilde opinión, considero que Durk fue incluido para poder perderlo de vista.

Una seductora voz pidió su inclusión en el comando. Cubbi ha hablado. Los monstruos caóticos nos miramos unos a otros, nadie quiere oponerse. Cubbi se adelanta, y permite que todos contemplemos su magnificiencia. Cubbi es un ser de una extrema perfección. Su cabello anaranjado es largo y sedoso, su piel dorada es brillante y aterciopelada. En su bellísimo rostro andrógino destaca la heterocromía de sus hermosos ojos, el derecho de color verde y el izquierdo de color ámbar. Y su cuerpo, su sensual cuerpo... únicamente viste la parte superior de un bikini rosado, que cubre mínimamente sus grandes pechos. Cubbi siente orgullo por su cuerpo y siempre lo muestra, así que todos podemos contemplar detenidamente su gran pene. Debajo, en vez de testículos, tiene una sonrosada vulva. Cubbi es hermafrodita. Y además de pura belleza, es también pura peligrosidad. Su mirada y su voz son hipnóticas, y todo su cuerpo emite una nube de potentes feromonas. Su técnica es tan simple como acercarse a un grupo de rebeldes y dejar que sus feromonas actúen. No importa si son hombres o mujeres, todo el mundo pierde la cabeza y no se resisten a tener sexo con Cubbi... y ese es su final pues, en pleno acto, Cubbi absorberá sus energías vitales hasta dejarlos literalmente secos. Además, es un ser inmune al frío y al calor por extremos que sean... y también a las enfermedades venéreas.

No hemos dejado de mirar a Cubbi, y una voz robótica resuena:

-Yo también me uno. Tengo cuentas pendientes con el Comando Caprino que exigen venganza. Podéis llamarme Kuroko.

Al momento se escucharon un montón de cuchicheos. Ninguno de los seres caóticos presentes conocía al que había hablado. Era un humanoide de metro setenta de estatura, pero su cuerpo estaba cubierto completamente por una extraña tela negra. Ni siquiera podía vislumbrarse una mínima apertura para los ojos. Realmente parecía más una sombra que un ser vivo.

¿Quién es Kuroko? ¿Cuáles son sus poderes? ¿Por qué quiere venganza? ¿De qué conoce al Comando Caprino? ¿Cómo consiguió entrar en un evento caótico que está fuera del espacio y el tiempo?

Muchas preguntas, pero no le hicimos ni una. Quiso unirse y aceptamos.

El tal Kuroko no fue el único que habló. También se escuchó una orgullosa y potente voz que, ahora sí, todos conocíamos:

-Podéis contar con mi espada y con mi lanza, caóticos señores.

Quien había hablado era el famoso Sir Rosis, paladín del caos y caballero de la entropía. Siempre vestido con una pesada armadura renacentista e iridiscente de color verde pasto y cabalgando su fiel montura llamada Fresón. Con sus ademanes caballerescos, su rígido código de honor y su leal manera de entender la vida y la guerra, quizás no parezca muy caótico en comparación con el resto... pero mirar lo que hay bajo su yelmo causa locura o muerte inmediata (algo que a Sir Rosis le da mucha vergüenza que suceda) y Fresón no es un corcel, es un tábano inmenso de casi diez metros de longitud e intenso color rojo.

Se produjo un ensordecedor estruendo debido a nuestros vítores, al saber que Sir Rosis se unía a la expedición. Es uno de nuestros ídolos y alguien tan amable y valeroso que se gana el corazón de todos.

El Mariscal de Campo, Xhugra, Cuchuflí Montoya, Durk, Cubbi, Kuroko, Sir Rosis y Fresón... posiblemente un grupo imbatible, capaz de vencer al nuevo Comando Caprino en once de doce batallas.

-Yo iré también.

Un silencio absoluto sucedió a estas palabras. Hacia nosotros caminaba una figura encapuchada, envuelta en una pesada capa de color oscuro. Todos permanecimos mudos de asombro. Se trataba del Señor del Castillo de la Rosa, uno de los seres más poderosos de este sector del multiverso. Podría ser el típico jefe final, pero un jefe final tan despiadado que cuando tiene al protagonista indefenso, ni ríe megalomaníacamente ni suelta egocéntricos discursos; directamente, lo mata. Un jefe final que termina con los héroes potencialmente peligrosos cuando están al inicio de sus carreras, antes de que ganen niveles y se conviertan en una amenaza. Un jefe final que no explica sus planes al enemigo, aunque sepa que va a ganar la batalla.

Los Grandes Poderes del Caos se acercaron al recién llegado.

-Señor del Castillo de la Rosa. ¿También tienes cuentas pendientes con el Comando Caprino?
-El Comando Caprino me es indiferente -respondió con voz grave-. ¡Pero sí tengo una cuenta pendiente con Míster Transsssporterr!

Para dar más énfasis a sus palabras, lanzó su capa al suelo con un violento ademán. Todos lanzamos una exclamación de asombro. Ahí estaba el Señor del Castillo de la Rosa en toda su plenitud, un joven delgado, de despeinado cabello castaño y mirada azul-grisáceo-verdosa; vestido con camisa hawaiana, bermudas y chanclas con calcetines... un auténtico genio del mal.

-Llamadme Daniel. Haced lo que queráis con el resto... pero Míster Transssporterr es mío.

-Está decidido entonces -proclamaron los Grandes Poderes del Caos-. Mariscal de Campo, Xhugra, Cuchuflí Montoya, Durk, Cubbi, Kuroko, Sir Rosis y Fresón, junto a Daniel, el Señor del Castillo de la Rosa, serán los componentes del Grupo Armado Mata Cabras, el que está destinado a convertirse en el legendario comando que derrote al Comando Caprino. Y Kayampa, tú les acompañarás y narrarás sus peripecias.

Miré anonadado a los Grandes Poderes del Caos. Me jodieron.

Continuará...

lunes, 17 de abril de 2017

GdP2: IX


Mientras el resto del grupo hablaban sobre qué había podido interferir con la teletransportación de Chencho, yo me senté en unas rocas al lado de Vicky. Parecía la más cuerda del grupo (salvando su obsesión con los "gatitos") aunque en un grupo compuesto de lunáticos y sociópatas, eso no es algo especialmente destacable.

La miré fijamente. Parecía absorta en sus pensamientos y tenía en sus manos un shuriken con el que jugueteaba inconscientemente. Yo no sabía muy bien qué decir, la verdad. Hablé por hablar, para romper el (para mí) incómodo silencio:
-Es impresionante la fuerza de los poderes del Caos. No sé cómo habéis luchado tantas veces contra una fuerza que es omnipotente.

Vicky pareció despertar de su ensueño y me miró fijamente.

-Realmente, no son omnipotentes -respondió-. Tan sólo son capaces de alterar drásticamente las probabilidades.
-¿Perdón? -yo no entendía qué querían decir.
-Aunque digan que la probabilidad del suceso imposible es igual a cero, no hay un suceso "imposible" per se. Tan sólo hay probabilidades tan ínfimas que parecen cero... pero existen.
-Sigo sin entender.
-Ya. Imagina una piscina llena de pelotas de tenis, todas de color amarillo. Son cientos de pelotas amarillas... pero hay una roja. La probabilidad de sacar al azar la pelota roja, es muy pequeña, ¿verdad?
-Ummm... sí...
-Ahora imagina que la piscina tiene el tamaño del universo. Y que está llena de pelotas amarillas, cientos de trillones de pelotas amarillas. Y una sola pelota roja. La probabilidad de que alguien por azar saque la pelota roja, es...
-Imposible -terminé yo.
-Casi -me corrigió Vicky-. Puede que la probabilidad sea un "cero-coma-cientos y cientos de ceros... uno". Pero la probabilidad existe.
-Su... supongo...
-Imagina un evento casi imposible. Algo como una vaca nazi que caiga del cielo en el año 1980 y mate a un embajador inglés en China.
-Eso es imposible -asentí.
-Casi -respondió Vicky-. Casi. Imagina que en la segunda guerra mundial, un científico loco nazi hizo un experimento con vacas y trasplantó partes de cerebro humano a los animales, de modo que uno de ellos adquirió ideología nazi. Ese animal fue enviado por transporte aéreo a Berlín, pero por una anomalía cósmica, el espacio-tiempo se plegó y el multiverso se vio afectado. Quizás pasó de un universo a otro, como el hombre de Taured. Y la vaca apareció en el cielo de China en 1980, pero sin avión. Y cayó, con la mala fortuna de que aplastó a un diplomático inglés que pasaba por allí. ¿Cuál es la probabilidad de que ocurra algo así?
-¿Ce... cero?
-¡No! Recuerda la piscina del tamaño del universo llena de pelotas amarillas salvo una roja. Es algo parecido. Una probabilidad ridícula, inapreciable... pero que, tras multitud de ceros, existe.

Yo me estaba asustando. Yo creía que ésta era la cuerda del grupo. Vicky siguió hablando.

-Así que imagina sucesos aleatorios que tú llamarías "imposibles", carentes de toda lógica. Cuya probabilidad es un "cero-coma-trillones de ceros-uno". Las fuerzas del Caos no son omnipotentes. Tan sólo alteran las probabilidades. Son capaces de colorear de color rojo más y más pelotas amarillas en esa piscina del tamaño del universo. Hasta que un suceso aleatorio se vuelve más y más y más probable...

Mi cabeza estaba a punto de estallar. Afortunadamente para mí, Vicky se levantó y se acercó a ver qué estaba deliberando el grupo. Por su parte, Fer se acercó a mí.

-Haces bien en escuchar a Vicky -me dijo el hombre dragón-. De los presentes, es la que más comprende la naturaleza caótica de este mundo.
-¿Cómo... cómo es posible que lo entienda?
-Oh, bueno... es que Vicky no es sólo una ninja. También es actuaria.
-Joder...

Continuará


sábado, 25 de febrero de 2017

GdP2: VIII (a.k.a. N.P.I.)


-¿Dónde estamos? -pregunté.
-Ni puta idea -respondió Chencho.

Flotábamos en lo que parecía un infinito limbo gris. Nada más que aire grisáceo nos rodeaba, miráramos en la dirección que miráramos.

Aún peor, sólo nos encontrábamos Chencho, Rigoberta y yo.

-¿Dónde se encuentran los demás? -pregunté de nuevo.
-Ni puta idea -volvió a responder Chencho.
-¿Qué ha pasado?
-Ni puta idea -contestó Chencho, mascullando esta vez entre dientes.
-Pero, ¿tienes idea de algo? -exploté.
-¡No! -gritó el interdimensionador- ¡No tengo puta idea de qué ha ocurrido! ¡Ni puta idea! ¡Ni puta absoluta idea! ¿Te has quedado ya satisfecho con la respuesta?
-No hay necesidad de ser tan grosero -dije mientras miraba dolido a Chencho.

Chencho me miró a su vez con expresión inexcrutable.

-Herji, en lo que parece casi otra vida, todos decían que yo era muy bueno. Una bellísima persona. Un buenazo. Pero me cansé de eso. Da igual el mundo que sea, las buenas personas nunca conseguimos lo que queremos. Nunca destacamos. Somos invisibles. No nos toman en serio. Tampoco cuentan con nosotros a no ser que quieran pedirnos algo. Y, por supuesto, jamás nos quedamos con la chica. Eso se terminó. Chencho se terminó. Ya no soy el buenazo Chencho. ¡Ahora y por siempre soy el badass Míster Transsssporterr!

-A mí me gustan los chicos buenos -dijo Rigoberta mirando a Chencho con ojos tiernos.

Tanto la expresión como la voz de "Míster Transssporterr" dieron un giro radical de ciento ochenta grados al responder a Rigoberta:
-Pero en el fondo sigo siendo un cachorrito...

-Esto... ya, todo eso puede esperar -interrumpí-. Pero, de veras, necesitamos saber qué ha pasado y dónde estamos. ¿Qué es este limbo gris? Lo último que recuerdo es que ibas a teletransportarnos a todos a mi aldea de Nueva Ávila.

Chencho quedó un rato pensativo antes de responder:
-Creo que estamos en un vacío interdimensional, el cual atravieso durante una fracción de nanosegundo al efectuar una teletransportación. Da la impresión que "algo" interrumpió la teletransportación, dejándola incompleta. Es la primera vez que me ocurre algo parecido.
-¿Por qué ha ocurrido?
-Ni puta idea. Quizás hayan protegido tu aldea contra asaltos teletransportadores. O puede que algo haya interferido con mis poderes.
-¿Y los demás?
-Ni puta idea. Si algo ha interferido con mis poderes, podrían estar en cualquier lugar y momento del espacio-tiempo.
-Pero, ¿podríamos salir de aquí? ¿Y rastrearles?
-¡Estás hablando con el magnífico Míster Transsssporterr! ¡Nada hay imposible para mí! ¡Soy único! ¡Magnífico! ¡Maravilloso! -y añadió mirando con una sonrisa boba a Rigoberta- Y también soy muy tierno...

Rigoberta le miró también a él con ojos brillantes...

-¡Ya, coño! -grité-. ¡Busca al resto!
Chencho refunfuño algo y cerró los ojos.

-Ya los he localizado a todos. Celia y Chess han aparecido en pleno campeonato de Fútbol Total, en el encuentro entre los Aleatoriedad Suprema Club de Fútbol y los Entropía All-Stars, rodeados de miles de monstruos caóticos. ¡Corren grave peligro!
-¿Podemos ir a por ellas? -pregunté.
-¡Iba a decir "ni puta idea" pero no hay imposibles para Míster Transsssporterr!

Un zumbido y una descarga de energía estática, y aparecimos en un estadio de fútbol de dimensiones colosales, preparados para luchar hasta la muerte... y sí, mucha muerte fue lo que encontramos. Celia y Chess estaban tomándose tranquilamente unos mojitos rodeadas de montañas de cadáveres de monstruos caóticos.

-¿Estáis bien? -pregunté atónito.
-Pues sí -respondió Celia-. No sé que ocurrió, pero aparecimos aquí. Los hinchas de ambos equipos ya estaban matándose y les ayudamos un poquito.

Chencho y yo nos miramos y tragamos saliva.
-Dan miedo.
-Mucho.

No tardamos en informar a Celia y a Chess de lo que había ocurrido.
-¿Y los demás? -preguntó Celia-. ¿Están bien? ¿Dónde han aparecido?
-Propongo que vayamos a por Vicky y Fer, y que Cafre sea el último que recuperemos -dijo Chencho.
-¿Es el que menos peligro corre?
-No, para nada. Es para disfrutar de la tranquilidad que provoca su ausencia durante un rato más.
-Entiendo... ¿dónde están Vicky y Fer?
-Han llegado a una dimensión alternativa, muy similar al año 1950 de nuestro antiguo mundo. Para ellos han pasado ya dos meses desde que aparecieron en esa dimensión.
Todos nos horrorizamos.
-¡No! ¡Pobres! Deben sentirse terriblemente desorientados...
-Para nada -suspiró Chencho-. Prácticamente están terminando de conquistar y convertir ese mundo en la enfermiza idea que tienen ellos de una utopía... Toda Norteamérica está dirigida por una coalición de tribus amerindias con máximo respeto al medio ambiente, salvo el sur de lo que se conocía anteriormente como Estados Unidos. Es un protectorado con la capital en Nueva Orleans donde es legal cazar miembros del Ku Klux Klan. Por otro lado, Europa es una nación unificada llamada "Céltica", con capital en Dublín y la cerveza es la bebida oficial en todo el territorio. Recién han aprobado una ley donde se establece que los cazadores furtivos pillados in fraganti serán despellejados vivos. Mientras tanto, Fer está organizando China y Rusia como un "auténtico comunismo" pues, según él, los antiguos dirigentes no eran dignos de tal nombre. También están construyendo infraestructuras en África y tienen grandes planes para Oriente Medio, Indonesia y Oceanía... hicieron un primer intento de conquistar Sudamérica, pero comenzaron por Chile y parece ser que decidieron abordar esa misión con un poco más de tiempo hasta que pudieran entender el extraño idioma que hablan... ¿cachai?
-Joder. Esos dos están disfrutando, ¿verdad?
-Mucho.

Chencho desapareció y reapareció unos segundos más tarde acompañado de Vicky y Fer.
-Sabéis que habéis alterado todo el continuum de esa dimensión, ¿verdad? -les regañaba Chencho.
-Algo teníamos que hacer para matar el tiempo, ¿no? -replicaba Fer, el hombre dragón.
-En fin, sólo quedan Cafre y su pavo. Ellos sólo viajaron en el tiempo. Cafre ha aparecido unos días atrás y se ha encontrado consigo mismo, sólo que unos días más joven.
-Oh, no -dijo Vicky-. Mi hermano es capaz de matarse a sí mismo y crear una paradoja temporal.
-Sí -asintió Chencho-. Voy a por él. Un Cafre es sumamente inestable, no quiero pensar qué pasará con dos Cafres existiendo a la vez en el mismo espacio-tiempo...

Chencho, nuevamente desapareció y reapareció a los pocos segundos, acompañado tanto de Cafre como de su pavo gigante. Eso sí, esta vez Chencho volvió con la cara completamente roja. Cafre, a su lado, se subía los pantalones.
-No -gruñó el interdimensionador-. Un Cafre no estaba matando al otro Cafre.
-Pero, ¿qué...?
-Sesenta y nueve -murmuró Chencho con un hilo de voz.
-¡Es que siempre quise saber qué se sentía si  uno mismo pudiera...! ¡Bueno, ya sabéis! -gritó Cafre-. ¡Pero tengo la mala suerte de tener todas mis costillas! ¡Nunca pude conseguirlo! Y al ver a mi otro yo... pensé... pensamos...
-Oh, Dios mío, no quiero saber más -pidió Celia-. Y lávate ahora mismo esa boca.
-Propongo que nos centremos en averiguar qué salió mal en la teletransportación. ¿A alguien se le ocurre algo?
-Ni puta idea...


miércoles, 28 de diciembre de 2016

GdP2: VII


Nos alejamos del campo de batalla. El gran exoesqueleto de Celia hizo un ruido similar a un silbido y soltó chorros de vapor por sus articulaciones. El torso se abrió y la que había sido la jefa del Comando Caprino descendió de la máquina. Vestía un mono de trabajo azul, de cuyos bolsillos asomaban llaves inglesas y destornilladores. Celia me miró, suspiró y pronunció solemnemente:

-El Comando Caprino estuvo a punto de expulsar a las fuerzas del Caos en siete ocasiones.

Casi caigo de espaldas. Las fuerzas del Caos son omnipotentes. Para saber el potencial de los mejores grupos rebeldes que guerrean contra ellas, basta saber cuántos meses han podido sobrevivir. Nadie en su sano juicio podría pensar en expulsarlas o derrotarlas definitivamente. ¿Cómo era posible?

-Si te preguntas cómo es posible -continuó hablando Celia-, es porque descubrimos que el Caos introdujo en este mundo dispositivos que, una vez activados, devolverían este universo a como era antes de la entrada de las Fuerzas del Caos. Nadie lo recordaría. Bueno, quizás quedaran recuerdos residuales en la cabeza de algún gilipollas y quizás hasta podría escribir un libro que serviría para que muriese de hambre si pensara vivir de él, pero poco más. El mundo volvería a ser tal y como era antes de las fuerzas del Caos.
-¿Por qué harían eso las fuerzas del Caos? -pregunté-. ¿Por qué plantar las semillas de su propia destrucción?
-Porque esa es su naturaleza -respondió Celia-. Son caóticas. Impredecibles. Irracionales. Y siete veces logramos encontrar uno de esos dispositivos.
-Y... ¿qué pasó? -intervino Chess- ¿Por qué no los activasteis?
-¡Pregúntale a Cafre! -gritó Celia-. Las seis primeras veces fue él quien marchó a activar el dispositivo, y en las seis ocurrieron cosas raras... "el dispositivo no funciona", "el dispositivo fue robado antes de que llegáramos", "apareció un monstruo caótico y lo destruyó antes de que yo pudiera actuar", "el dispositivo se mojó y se cortocircuitó", "pisé el dispositivo sin querer", "el dispositivo se lo comió mi pavo por accidente"... en la séptima, él se ofreció a activarlo nuevamente, pero nosotros ya sospechábamos y le seguimos... ¡sólo para descubrir que era él quien saboteaba los dispositivos! ¡Cafre no es más que un agente pagado por el Caos!

Miré a Cafre sin salir de mi asombro. Tal blasfemia le convertía posiblemente en el mayor traidor de la historia hacia la raza humana.

-A mí jamás me pagó el Caos -repuso Cafre sin inmutarse-. Bueno, al menos no por sabotear los dispositivos.
-¿Por qué? -pregunté atónito.
-¡Eso mismo pregunté yo! -gritó Celia-. Cuando descubrimos su sabotaje, comenzó una gran discusión entre los miembros del Comando Caprino. Varios decidieron abandonar y seguir por su lado, otros le juraron odio eterno a Cafre... fue el fin del Comando Caprino. Eso fue lo que pasó.

Sentí la rabia ardiendo en mi interior. Me giré hacia Cafre y le encaré.

-¿Cómo pudiste hacer algo así? ¿Cómo pudiste tomar tú una decisión de la que dependían la vida y la muerte de tantas personas? ¿Eres al menos consciente de tus hechos? ¡Jugaste con el destino de toda la humanidad!
-Oye, cachorrito, baja los humos -repuso Cafre con desdén-. Hay algo que Celia no sabe, y es que la propia humanidad fue quien decidió la entrada del Caos en este mundo. La primera vez que boicoteé uno de esos dispositivos no lo sabía. Esa vez sí lo hice por la simple razón de que me gusta más este mundo que un mundo "normal". Así que sí, crucificadme si queréis. Pero poco después descubrí la horrible verdad. Fue la humanidad la que hizo posible que los poderes del Caos se manifestaran. Y fue un acto consciente.
-¿De qué estás hablando? -preguntó Celia.
-El día anterior a que se abriera el cielo y entraran las fuerzas del Caos a manadas, se hizo una votación democrática a nivel mundial. Una única pregunta que, a cada persona viva, le llegaba de manera distinta... a algunos les llegó como mensaje por las redes sociales, a otros los abordó "alguien" en la calle y les soltó la pregunta a bocajarro, unos pocos lo vieron publicado como un anuncio en un periódico, e incluso a los que estaban durmiendo se les apareció la pregunta en sueños. Sin duda, fue la votación más justa y democrática de toda la historia, pues todo el mundo pudo votar.

Empezaba a asustarme el cariz que estaba tomando la explicación, pero necesitaba saberlo.
-¿Cuál era esa pregunta?
-"¿Le gustaría vivir en un mundo donde todos sin distinción tuvieran exactamente las mismas posibilidades?"
-Es coña, ¿no?
-¡No! ¡No es coña! -Cafre alzó la voz en la discusión-. ¡Más de un noventa y siete por ciento de la población universal con mayoría de edad cumplida respondió "sí"! Obviamente, aquellos pisoteados por la sociedad respondieron que sí, pero muchos enchufados también lo hicieron porque era la respuesta políticamente correcta. Esa pregunta la habían lanzado los poderes del Caos antes de la invasión, con lo cual su irrupción en este plano de existencia estaba ya justificada. Y cumplieron con creces su promesa electoral, porque en este puto mundo todos tienen las mismas probabilidades de palmarla.

Sentí como todas mis creencias se derrumbaban. Por un momento, creí que yo mismo me caería al suelo. Chess, Rigoberta y Celia parecían estar tan afectadas como yo.
-No puede ser... nadie sería tan idiota como...
-Bueno, aquí el bueno de Chencho hizo varios viajes interdimensionales a una realidad paralela similar a la nuestra, donde los poderes del Caos no se manifestaron. Y, según sus estudios, lo de dar democracia a esa gente no es buena idea...
-Efectivamente -asintió Chencho-. En ese universo paralelo las votaciones causan grandes sorpresas. Hasta en los referéndum pueden salir ganadoras las opciones más locas. E incluso cuando se vota algo bueno, suele venir un golpe de estado después. Alemania, Italia, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, prácticamente todos los países de Sudamérica... sólo hay que echar un vistazo y ver que el sistema democrático, o sus opciones a elegir, o ambas cosas son una chapuza. De hecho, hay países como España que prácticamente nunca han votado algo coherente. Y bueno, hay años como el 2016 que los resultados de las votaciones son realmente divertidos.
-Es un mundo enfermo -añadió Cafre-, donde todos ansían que se opine libremente... pero si opinas algo que no es políticamente correcto, eres marginado. Así que sí, puedes verme como el "traidor" que ha evitado la derrota definitiva del Caos. O puedes considerarme aquel que resguarda la decisión democrática tomada por toda la humanidad (aunque muchos sean completos imbéciles). Yo, de hecho, soy un mártir. Fui de los pocos que respondió "no" a esa pregunta. Y por eso me uní a tu causa de erradicar a esos nostálgicos del antiguo régimen que han asaltado tu aldea. Va contra lo establecido por ellos mismos.

No sabía qué responder. Mi mente estaba a punto de explotar.
-Además, ¿por qué crees que Vicky respalda mis decisiones? -añadió Cafre-. Ella sabe que es lo moralmente aceptable, la responsabilidad democrática de...
-¡A mí eso me da igual! -le interrumpió Vicky-. ¡Lo que pasa es que en este mundo tengo gatitos! ¡Muchos gatitos! ¡Y tengo un novio que es un dragón!

Y Vicky se abalanzó feliz contra Fer, abrazándolo a la altura del cuello. La pobre criatura mitad hombre y mitad dragón, mientras notaba como su vida se escapaba debido al inconsciente estrangulamiento de su amada, nos miró fijamente y susurró casi al borde del ahogo:
-Matadme...


Próximo episodio: Ni puta idea...

jueves, 15 de septiembre de 2016

GdP2: VI

Después de que Chencho terminara de recitar las propiedades químicas de todos los elementos de la tabla periódica (pues le había dado un nuevo arrebato cortocircuitesco), nos teletransportamos.

Cafre y Vicky pidieron al interdimensionador que nos hiciera llegar hasta donde se encontrara Celia, quien fuera la legendaria líder del Comando Caprino. Ambos comentaban que Celia fue la única persona capaz de poner orden en un grupo tan entrópico... el cual, a su vez, luchaba en y contra un mundo caótico. Describían a Celia como una persona sensata, sensible, racional, cauta, que no habla por no pecar...

Mentiría si no dijera que estaba deseando conocer a esa mujer que lideró a tan famosos guerreros en tantas misiones.

Afortunadamente, Vicky nos dio a Rigoberta, a Chess y a mí unas pastillas contra el mareo. Según ella, hacían maravillas para evitar los desagradables efectos secundarios de las "interdimensionalidades" de Chencho.

Aparecimos, sin embargo, en un lugar de todo menos apacible... nos teletransportamos en una inmensa y yerma llanura de tierra gris donde se libraba una enorme, gigantesca batalla. Explosiones, rayos, ráfagas de ametralladora, ruido ensordecedor, trozos de tentáculos que saltaban por los aires... pero los bandos no estaban igualados. En absoluto.

Por un lado, había miles, quizás millones, de criaturas caóticas, de todo tipo y tamaño... había monstruos con cabeza de elefante y cuerpo de mosca (a escala real), así como extrañas criaturas reptantes viscosas y aullantes que escupían grasa de cocido madrileño... había humanoides escamosos, quitinosos, emplumados, empapelados o embarrados; zombis, esqueletos, vampiros y chupasangres de la hacienda tributaria; horribles seres deformes que amenazaban la cordura de aquel que se atrevía a mirarles; ácidos vivientes que resultaban ser un peligro incluso para los de su propio bando...

Un ejército caótico. Al completo.

Y todas esas bizarras, inimaginables criaturas, se enfrentaban a un único oponente... a una mujer portadora de un negro exoesqueleto mecánico de más de dos metros de altura, decorado con pegatinas que simulaban ser neones fluorescentes de color rosa y verde. El voluminoso exoesqueleto, una auténtica armadura de combate, incorporaba en cada uno de sus brazos dos cañones proyectores de partículas que disparaban ininterrumpidamente contra el inmenso enjambre, abriendo sanguinolentos surcos en la marea caótica... sólo quedaba a la vista la cabeza de la guerrera, una mujer de cabello cobrizo, gafas y expresión furiosa. Su voz se escuchaba incluso por encima del ruido de la batalla, al gritar:
-¡MORID CABRONES HIJOS DE LA GRAN PUTAAAAAAAA!

Pero, a pesar de su valor, era obvio que no aguantaría más de unos segundos contra un enemigo tan superior,

-¡Es Celia! -gritó Vicky.

Y sin más preámbulos, mis compañeros se lanzaron a la batalla.

Respiré hondo, cerré los ojos e invoqué al Lobo, mi tótem y espíritu guardián. Sabía que, pese al valor y las destrezas de mis compañeros, las posibilidades estaban en nuestra contra. Sólo me reconfortaba la idea de que, al menos, podría morir como un guerrero junto a unos compañeros tan legendarios.

Abrí los ojos y me lancé a la batalla...

...sólo para encontrarme con que prácticamente había terminado ya.

Vicky lanzaba cuchilladas y shurikens por doquier, rematando a varios monstruos con un único movimento; Fer sobrevolaba el campo de batalla, exhalando su flamígero aliento y calcinando hordas enteras; Chencho usaba sus poderes para teletransportar grandes cantidades de enemigos unos metros más allá... pero sólo mitades de cuerpos o cabezas, dejando a su paso montones de miembros mutilados; Cafre, montado en su pavo gigante y con una escopeta recortada en cada mano, corría de aquí para allá arrollando, pisoteando enemigos y disparando a quemarropa; Chess conjuraba su magia nigromántica para levantar como zombis sin cerebro la gran cantidad de cadáveres disponibles y lanzarlos contra los que habían sido sus compañeros caóticos un segundo antes... únicamente Rigoberta parecía tener problemas. Enfrascada en combate personal contra un gargantuesco gusano colmilludo, Rigoberta usaba una férrea maza para aplastar la cabeza de su enemigo, dejándolo medio muerto. Pero después miraba al gusano retorciéndose entre espasmos, le daba pena y usaba su don de la curación para sanarle. El gusano agradecía el gesto intentando morder a la sanadora, que de nuevo aplastaba la cabeza de la criatura... y volvía a darle pena, y volvía a sanarle, y el gusano de nuevo intentaba morderla, y de nuevo Rigoberta usaba la maza, y miraba al gusano ensangrentado y le daba pena y... bueno, el bucle parecía eterno.

-Pero qué... -empecé a decir, anonadado,
-¡Joder, tío! -escuché la voz de Cafre-. ¡Si eres pacifista haberlo avisado antes! ¡Te has quedado sin diversión!

No podía entender como un grupo, a primera vista tan... tan... no sé ni cómo definirlo... ¿extraño? ¿patético? ¿inusual? Tan lo que sea... era capaz de desplegar tal nivel de poder.

Cuando terminó la batalla, el reencuentro con Celia no se hizo esperar.
-¿Qué coño hacéis aquí? -gritó la calmada, sensata, cauta y racional líder, la que no hablaba por no pecar- ¡Os dije mil veces que no quería saber del puto Comando Caprino!
-Oye, por lo menos que nos das las gracias por echarte una mano -se quejó Cafre mientras se acercaba a lomos de su pavo.
-¡De ti es del que menos quiero saber! -chilló Celia quien, gracias a su exoesqueleto, podía mirar cara a cara a Cafre aunque éste estuviera subido a su pavo.
-¿Por qué? ¿Qué te he hecho yo? ¡Si venimos a pedirte que nos lideres de nuevo!
-¿Que qué has hecho? ¡Tú provocaste la disolución del Comando Caprino! ¡Tú! ¡Tú eres el máximo responsable de lo que pasó! ¿Y quieres que os lidere? ¿Tú? ¡Si las únicas órdenes que cumplías eran las que te interesaban! ¡No eres más que un chupacámaras más que pagado de sí mismo, incompetente, estúpido, irreverente, irresponsable, inconsciente, que lo único que quiere es llamar la atención porque tiene un gigantesco problema de ego!
-Hablas como cinco de mis seis ex.
-¿Cómo cinco? ¡No lo puedo creer! ¿Sólo como cinco?
-Sí. La sexta intuyo que también lo pensaba, pero al ser muda no lo decía...
-¿Lo ves, gilipollas? ¿Lo ves? ¿Y tú quieres que os lidere? ¿Que "te" lidere? ¡Eres un puto insufrible! ¡Un mentecato! ¡Un capullo!
-Pero soy guapo.
-¡Lo que eres es afortunado de que no te haya reventado ya a disparos de plasma, tanto a ti como a tu pavo!
-Oye, me empieza a dar la impresión de que estás algo resentida conmigo...
-¡No! ¿De veras?
-Pero, ¿es que me sigues culpando de lo que pasó?
-¿Tú qué crees, imbécil?

-Perdonad -intervine-. Pero, ¿puede alguien explicarme qué pasó?

Vicky, Cafre y Celia me miraron con cara de circunstancias.
-Lo que ocurrió es que...

Un grito de Rigoberta interrumpió la explicación:
-¿Puede alguien echarme una mano? ¡De veras que me da mucha pena matarlooo!



Próximo episodio... "Lo que pasó".

martes, 5 de julio de 2016

GdP2: V


El extraño ser (50% hombre, 50% dragón, 100% izquierdista) llamado Fer aceptó encantado la propuesta de Cafre. Estaba ilusionado con la idea de ayudar a terminar con esa plaga de románticos del antiguo régimen que asolaba mi aldea. Y Vicky, al ver que su compañero se embarcaba en la aventura, decidió unirse también. No tardaron en preparar una mochila con los enseres básicos y partir con nosotros.

Cuando ya estábamos saliendo del pantano, me acerqué a hablar con Fer. Le pregunté porqué en un mundo caótico como el que vivíamos, donde nada tenía sentido, él se mantenía tan firme en mantener como propia una ideología en la que nadie creía ya.

-Por eso mismo -respondió mientras exhalaba una pequeña llamarada con forma de hoz-. Porque cuando parece que todo es inútil, es cuando más fuerte debes mantener tus ideales. No se trata de que tus principios se materialicen instantáneamente en tu vida, porque es imposible. Se trata de conseguir que tu ideología no muera en el entorno hostil, de que siga viva en la boca de una nueva generación y que, aunque sean los hijos de los hijos de tus hijos, la hagan realidad...

Creo que iba a añadir algo más pero, de repente, un resplandor nos deslumbró a todos. Cuando nuestros ojos pudieron enfocar de nuevo, había frente a nosotros cuatro extraños personajes, vestidos con largas túnicas grises que sólo dejaban al descubierto sus élficos rostros de piel azulada. Detrás de ese grupo de cuatro, había tres personas más vestidas con atuendos militares. Esos otros tres parecían humanos; uno era de piel negra, otro marcadamente asiático y el último rubio y de piel pálida.

-Pero, ¿qué coño...?
-Buenos días, aventureros -saludó uno de ellos-. Somos los Cuatro Guardianes de la Corrección Política, hemos jurado traer armonía a este mundo de Caos. Estamos siguiendo los inicios de vuestras aventuras e intervenimos para convertir vuestro desordenado grupo en una compañía políticamente correcta.
-Pero si ni siquiera hemos comenzado el viaje -me extrañé-. ¿Cómo es que os habéis enterado de algo?
-Creo que ha sido por mi culpa -dijo Chess-. Desde que partimos de nuestra aldea estoy publicando tanto fotos como el diario de nuestro viaje en las redes sociales...
-La madre que te parió.
-Esperad, yo me ocupo de esto -intervino Cafre, adelantándose-. ¿Qué problema hay?
-Vuestro grupo no es políticamente correcto. En primer lugar, todos los integrantes son de rasgos caucásicos. Hay que añadir un mínimo de diversidad étnica. Por eso me acompañan estas tres personas...

Los tres humanos se adelantaron e hicieron un saludo militar.

-Espera un jodido momento -dijo Cafre agarrando su escopeta-. ¿Dónde está el gitano?

El Primer Guardián de la Corrección Política se extrañó.
-¿Gitano? ¿Cómo que gitano...?

Se escuchó un disparo y el Primer Guardián de la Corrección Política cayó de rodillas soltando alaridos, abrazando su abdomen sangrante y agujereado.
-Te voy a dar una lección, capullo -sonrió Cafre mientras cargaba su humeante escopeta-. Si yo hago "esto", es racismo.

Y, de un disparo, Cafre le voló la cabeza al negro.

-Pero si ahora añado "esto", ya deja de ser un acto racista.

Y, con otro disparo, Cafre le voló la cabeza al blanco.

-¿Lo entiendes, guardián de pacotilla? No se trata de añadir diversidad étnica por huevos, el tema consiste en actuar con equidad e igualdad hacia todas las personas, independientemente del color de piel -añadió Cafre mientras cargaba de nuevo la escopeta y apuntaba a la cabeza del que tenía rasgos asiáticos.
-Se lo ruego, espere un momento -habló rápidamente el asiático-. No me mate, le aseguro que puedo serle muy útil.
-¿Ah, sí? -preguntó Cafre-. ¿Qué sabes hacer?
-Soy experto en artes marciales.

Cafre se le quedó mirando con cara inexpresiva mientras se escuchaba a su alrededor un coro de grillos.
-Te das cuenta de que, si después de matar al blanco y al negro, no mato al amarillo... y dejo que se una al grupo un estereotipo tan racista como es un asiático experto en artes marciales, sería ilógico. ¿Verdad?
-Un poco... -asintió el asiático mientras se encogía de hombros.

Y Cafre le voló también la cabeza.
-Un negro, un blanco, un amarillo... ah, sí -Cafre disparó en ese momento a la cabeza del Primer Guardián de la Corrección Política, rematándolo-. Quedaba el azul. Solucionado el primer problema. ¿Cuál es el siguiente inconveniente?

El Segundo Guardián de la Corrección Política tragó saliva y se adelantó.
-Yo soy el Guardián que vela por la corrección con todas las tendencias sexuales. En un grupo ampliamente heterosexual, debe incluirse al menos un homos...
-Oye, que yo ya me definí hace un rato como pansexual de amplio espectro -le interrumpió Cafre.
-¡Y yo soy bisexual! -añadió Rigoberta.
-Mira por donde, ese problema no lo sufre nuestro grupo -sonrió Cafre.

Y le voló la cabeza de un disparo al Segundo Guardián de la Corrección Política.

En ese momento, se adelantó el Tercer Guardián de la Corrección Política. Mejor dicho, Guardiana, pues era una mujer.
-Yo soy la Guardiana de la igualdad de género. Y estoy satisfecha, pues en este grupo hay igualdad en número de hombres y mujeres.
-Pero soy yo quien tengo un problema contigo -dijo Cafre pensativo-. Si he matado a tus compañeros varones y no te mato a ti por ser hembra, es algo sexista.
-No puedes hacerlo -replicó ella-. Ten en cuenta que, según la Ley de Violencia de Género Post-Caos, un varón no puede matar a una mujer por el mero hecho de serlo, pues es delito.
-¿Eso se aplica también si una mujer mata a un hombre por el mero hecho de serlo? -preguntó confundido Cafre.
-No. En ningún caso.
-¿Por qué no?
-Porque no es políticamente correcto.
-Entonces no puedo matarte... ¿aunque dejarte viva sea sexista?
-Exacto.
-Sólo queda una salida entonces, me temo... ¡Vicky!

Y Vicky desenvainó su katana y le cortó la garganta a la Tercera Guardiana de la Corrección Política.

-Solucionado -dijo Cafre-. Evitamos una situación sexista y, al mismo tiempo, acatamos la Ley de Violencia
de Género Post-Caos, pues no es un hombre matando a una mujer por el mero hecho de serlo... es una mujer matando a otra mujer por el mero hecho de serlo. Todo correcto. 

Cafre se volvió hacia el último de los Guardianes de la Corrección Política. Éste soltó una risita nerviosa y dijo:
-Mira, yo era el Guardián de la Corrección Política-Religiosa, me dedicaba a la inclusión de diversos credos en los grupos aventureros... ¡pero me ha quedado claro, no es necesario que me mates! ¡Mira!

Y el Guardián de la Corrección Política-Religiosa sacó un crucifijo de su túnica y lo rompió frente a las narices de Cafre... quien se quedó mirando fijamente antes de susurrar:
-Soy profundamente cristiano. Lo que has hecho no tiene nombre.

Y Cafre agarró al aullante Guardián de la Corrección Política-Religiosa, le arrancó la túnica y los calzones, introdujo el cañón de la escopeta en el ano azulado del aterrado tipo y disparó.

-Bueno, todo solucionado -dijo Cafre-. Retomemos nuestra aventura sin más dilación.
-No puedo decir que me cayeran bien pero, ¿no te has cargado a mucha gente que podía sernos de ayuda? -pregunté sin que me hubiera recuperado tras ver tanta violencia gratuita.
-Nah. Estos imbéciles son unos mindundis. No les necesitamos a ellos. Lo que necesitamos es a alguien que ponga derecho este grupo psicótico. Necesitamos una líder. La mejor que hay.

Próximo episodio: La líder.