lunes, 7 de octubre de 2019

GdP2: XXXI

Sir Rosis tomó la palabra y me señaló:

-Campeón Hernández Jiménez de Nueva Ávila, informalmente conocido como Herji. Has intentado tomar el liderazgo de esta alianza y has comenzado a formular una estrategia. Yo mismo te he enfrentado en combate y reconozco que eres un luchador digno. Además, el objetivo es salvar tu propia tierra. No me opongo a que tomes el mando, pero sólo puedo hablar por mí. Propongo que hagamos una votación. Aquellos que lo acepten como líder, que se coloquen a su derecha. Aquellos que no, a su izquierda.

Suspiré, sin querer mirar.

A mi derecha estaban el propio Sir Rosis, Chess, Vicky, Rigoberta, Cuchuflí Montoya, Cubbi, Fresón y el pavo gigante de Cafre. A la izquierda se hallaban Fer, Chencho, el Señor del Castillo de la Rosa y Cafre.

-¡Vicky, joía disléxica, es la otra izquierda! -se escuchó una voz.
-¡Ostras!

Y la ninja corrió a colocarse a mi izquierda.

-Pero, ¿seréis cabrones? -grité a los que erróneamente creía que eran mis fieles compañeros.

-Ejem... bueno, por un resultado de siete a cinco, Herji tiene la oportunidad de dirigir esta alianza -resumió Cuchuflí Montoya-. ¿Cuáles son tus órdenes?
-¿Mis órdenes? Mis órdenes no son otras que agarrar a esos hijos de puta de La Doctrina y arrancarles el corazón aún palpitante. Lo que vamos a discutir ahora, es cómo hacerlo..

Y para dar más énfasis a mis palabras, invoqué a mis dos lobos espirituales.

Mi intención es que quedara una estampa molona, en plan conmigo en primer plano, con expresión decidida, marcando músculos, cerrando el puño y flanqueados por los lobos...

Pero, sí.

Olvidé que estaba Vicky.

-¡Cositas monas! ¡Cositas peluditas! ¡Gatitos lobitos! ¡Gatitos perrunos! ¡Gatitos bonitos! ¡Gatitos aulladores! -gritó la ninja, toda entusiasmada, mientras agarraba por el cuello a mis animales espirituales, abrazándolos y prácticamente ahogándolos.

Suspiré.

-Oye, ¿cómo haces ese truco de los lobos? -me preguntó Fer.
-Se supone que cada uno de nosotros tenemos un tótem animal que nos protege -expliqué-. Con mucha meditación y entrenamiento, podemos invocarlo de modo que la energía espiritual se manifieste en este mundo físico.
-¿Eso significa que cada uno de nosotros tenemos un tótem?
-Así es -respondí-. Mis ojos pueden ver sus auras. ¿Queréis saber qué tótem protector tenéis?
-¡Sí!

Sonreí. El truco del tótem siempre levanta la moral. Me concentré un momento y dirigí mi mirada hacia los que ahora eran mis soldados. Ya sabía que, como criaturas del Caos, Sir Rosis, Cuchuflí Montoya, Cubbi y Fresón no tenían tótem protector. Es algo completamente incompatible con las energías caóticas. Pero, sí. Reconozco que yo tenía mucha curiosidad por saber el tótem del resto...

Miré a Rigoberta. Una tórtola me devolvió la mirada.

Miré a Chess. Un escorpión levantó el aguijón.

Miré a Daniel, el Señor del Castillo de la Rosa. Una terrible araña siseó en el centro de su red.

Miré a Chencho. Un... un shiba inu ladró moviendo la colita.

Miré a Fer, el hombre-dragón. Eh... esto... un hombre barbudo saludó con los brazos en alto, con una hoz en una mano y un martillo en la otra...

No, en serio, ¿qué cojones?

Miré a Vicky. Un inmensa criatura con cuerpo de mujer, cabeza de gata doméstica y adornos egipcios parecía ocupar todo el firmamento. Ni se dignó a devolverme la mirada.

¿En serio?

Miré a Cafre. Un hombre canoso, extremadamente delgado, me miraba con los ojos inyectados en sangre y una taza en la mano. Su cuerpo temblaba sin cesar. Vestía una túnica blanca, manchada debido al café que derramaba por los temblores. Dos raquíticos alones, ya sin plumas por el estrés, decoraban su espalda. 

Así fue como descubrí que Cafre no tenía tótem, sino ángel de la guarda.

-¿Y bien? ¿Cuál es nuestro tótem?
-Gatitos bonitos -respondí.


Próximo capítulo: Herji lidera el ataque contra la doctrina (a menos que se me ocurra alguna otra mierda para rellenar)