Novelas por entregas. Una entrega al día... ¡o eso intentaré!

viernes, 12 de octubre de 2012

Extraño interludio

Cuando decidí la creación de este blog, tenía claro que únicamente sería para publicar las novelas que yo escribo, que no habría lugar ni para comentarios personales, análisis de la realidad, descripciones de mis sentimientos o cualquier cosa que no fuera la novela por partes que en este momento se estuviera publicando.

En cierto modo, hoy traiciono este espíritu debido a un desafío pendiente con Mr. Blogger, y debido al afecto que ciertamente le tengo:

http://pruebameblogger.blogspot.com.es/2012/10/relato-pendiente-teniendo-que-usar_10.html

http://pruebameblogger.blogspot.com.es/2012/10/busquedas-y-nosecuantas-bueno-y-xlx-pa.html

Así que aquí va la continuación del relato iniciado por Mr. Blogger y que ojalá continúe Misferioso… mañana colgaré la siguiente parte de la novela Estoy de Vuelta

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El expositor que contenía las monedas, billetes y material filatélico y numismático de diversas épocas y lugares cayó al suelo en una tormenta de cristales rotos y trozos de madera y plástico.

Un billete de una peseta quedó flotando en el aire antes de que una vorágine de fuego lo hiciera desaparecer en cenizas.

-¿No hay veces que te duele causar toda esta destrucción? -escuchó la jocosa voz de su compañero.
-Nos pagan por esto, Piojoso -respondió ella con su dulce voz-. A veces hay que olvidar lo que sientes y recordar lo que mereces.
-¡Y merecemos el dinero que nos pagan por esto! -rió Piojoso mientras hacía arder un montón de libros con su efectivo lanzallamas-. Jerusalén día D occidente arte de robar frases gays camisetas música eróticas supervivientes psicosociología…

Ella se giró para intentar comprender a qué se refería Piojoso con ese listado de palabras sin orden ni sentido. Rió al comprobar que simplemente estaba leyendo frases sueltas en los libros antes de arrojarlos a la cada vez más extensa pira.

Piojoso y Luciérnaga eran dos de los más efectivos miembros de La Jauría. Se les denominaba terroristas, pero realmente estaban contratados por el poder dirigente. Su misión era terminar con los pocos focos de sabiduría que existían en este mundo condenado. Los idiotas y los incultos eran mucho más fáciles de gobernar que los inteligentes y los eruditos. Por ello, los dirigentes se rasgaban las vestiduras cuando La Jauría hacía arder un museo, una biblioteca, una base de datos… o ejecutaba a un nostálgico del pasado. En la realidad, estaban contratados por el poder ejecutivo para terminar con lo poco que quedaba del antiguo régimen.

-Lo malo de este trabajo es que tenemos que actuar siempre de noche -refunfuñó Luciérnaga.
-No dormir es de bonitas, ¿lo sabías?
Luciérnaga rió. Los piropos y los intentos de seducirla por parte de Piojoso eran patéticos, pero a ella le hacían reír. Y soltó una carcajada cuando Piojoso destrozó el esqueleto de un iguanodon, agarró la calavera y la usó como un títere diciendo:
-¿Y si te digo que te amo en dinosaurio?
-Déjate de tonterías y acabemos cuanto antes -replicó Luciérnaga-. Nos queda mucho trabajo.

Luciérnaga se agachó para recoger unos tratados médicos para echarles un vistazo antes de que ardieran.
-Anorexia cuadros
Leía muy lentamente y le daba dolor de cabeza. Arrojó con desdén los tratados médicos a la hoguera.
-¡No te acerques tanto al fuego, preciosa! -le avisó Piojoso.
Luciérnaga se puso melancólica por un momento.
-A veces es mejor alejarse de todo… -susurrró.
En ocasiones se sentía culpable por toda la destrucción que causaba. Pero era su modo de vida, el único que conocía. Y para no venirse abajo, se decía a menudo que cuando la vida duele hay que ser fuerte.

Piojoso, que a pesar de ser un ser amoral y cínico adoraba a su amiga Luciérnaga, y sabía cuando sus acciones estaban a punto de sobrepasarla, gritó:
-¿No te parece romántico el contraste entre la noche y el fuego? ¿Por qué no me enseñas tus preciosas tetas y nos olvidamos por un momento de toda esta mierda?
Luciérnaga soltó una carcajada.
-¡Más quisieras, imbécil!
Piojoso sonrió. Había conseguido otra vez que Luciérnaga se evadiera del crimen que estaba cometiendo. Ella, que lo sabía, se lo reconoció diciendo:
-Te odio, pero a la vez eres mi amigo.
-¿Cómo es posible eso, preciosa?
-Lo tuyo son las preguntas y respuestas estúpidas -rió ella.
-Sabes que me importas, preciosa -reconoció Piojoso mientras desgarraba un antiquísimo tapiz que mostraba una historia de amor condenada entre un unicornio y una doncella-. Y por ti soy capaz de pensar estrategias para alegrarte y todo…
-Si tu plan a no funciona, de que te preocupas, si el abecedario tiene veinticuatro letras más, ¿no es así? -preguntó ella con una sonrisa.
-¡Eso es! -asintió Piojoso- La felicidad sólo es real cuando es compartida… ¡y yo quiero compartir toda esta destrucción sólo contigo!
-En cuanto acabemos, necesito una tortiburguer y un vaso de agua sintética…
-¡Que sean dos! -añadió Piojoso-. ¡Me alegro que vuelvas a ser tú misma!

-No por reír significa que soy feliz -murmuró Luciérnaga.
Ella sabía que algo no iba bien en su vida. Antes de profundizar en sus pensamientos, nuevamente la voz de Piojoso la interrumpió:
-¡Ey! ¡Este esqueleto de dinosaurio es gigantesco! ¡Destrózalo de un sólo golpe! ¡Sé que puedes hacerlo!

Luciérnaga sonrió. El pulgar de su mano derecha apretó el gatillo de su lanzallamas portátil. En su otra mano, empuñó un fusil de asalto.
-¿Qué te apuestas?

A la mañana siguiente, el inspector no pudo evitar llorar al ver la destrucción. Era uno de los pocos guardianes honrados que quedaban en el cuerpo. Y sabía que cada ataque de La Jauría significaba una pérdida irreparable.
Se agachó para tomar en sus manos unos papeles carbonizados.
-Anafagarazziimagenes para facebook nunca puedes perdes algo ke no ghas tenido

Incluso los pocos papeles que habían quedado más o menos enteros, habían perdido la legibilidad por las cenizas y el calor.

El inspector cerró los puños y cayó de rodillas al suelo.

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¡Hecho! ¡Aviso a Misferioso! xD








2 comentarios:

  1. Jajajaj ¡prueba superada! ¡y sin usar motosierras!

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  2. Olvidé las motosierras...

    Ya decía yo que faltaba algo...

    :-(

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